Travessia

Suena Cais de Clube Da Esquina. La voz de Milton Nascimento reina por sobre la emoción silenciosa. Tú manejas; yo, ventana húmeda. Una carretera improvisada nos surca el camino. Ford del ’94 rojo: un guerrero nos guía entrando la noche frente a este paisaje seco y enorme, vasto, infinito. Nos espera el sur. Persiste el silencio debajo de la música que suena como irrumpiendo: es otra música bella, también. Sé que estás creando un momento de este, con estas músicas, con el paisaje, con ese azul que empieza a aparecer a nuestro alrededor.

El paisaje que nos lleva a la Patagonia es así: estrafalario, mar de estrellas, ráfagas de luces de carros de gentes de montañas de ojos.

Ya viajaremos pronto, mi amor, ya pronto. Mientras tanto, sé que te mostraré este álbum que ando escuchando.

sentir de nuevo la magia de vivir fuerte

El viernes hice dos amigxs sin buscarlo. Creo que el universo hace algo mágico para hacer que las personas se conozcan, finalmente, en la vida. Es lo que necesita encontrar el otro, la otra. Esta vez pude creer en la magia de los instantes que generan sonrisas, de los momentos auténticos, de la amistad, de las músicas volando por las cabezas y el silencio que reposan entre las cosas alrededor, todo el alrededor mirando. El amor genuino entre las personas con las que vibras en el presente. Los honguitos cuidando a lo lejos. Todxs viviendo fuerte, bailando, cantando, viendo basket, conversando, comiendo, tomando vino… gracias gracias gracias por tanto, vida ❤

una+uno

vuelco el corazón, de pronto:

los ojos como nubes corren lento en el aire

/fotogramas de colores poéticos/

por todo nuestro alrededor.

memorias que se guardan en el alma

abro los ojos y veo un paisaje que quiero archivar:

son tus pupilas enormes cargadas de olas

.abrazo la incertidumbre. no tengo miedos contigo.

son tus pupilas enormes de atardeceres iridiscentes

.montañas etéreas. juegan con nosotros.

se extiende un horizonte de frutos salpicados

en tus manos abundantes

tan grandes

las amo

y ya no puedo sentir ese amor adentro,

solamente.

veo atrás, los escritos, las magias, y ahí es donde se asoma el principio de un caos absoluto

el más hermoso

/incipiente, qué locura es recordarlo tan lejano ahora/

ahí está, como un cristal que todo lo ve al revés

rodando con cargas de vibraciones altas sobre las pieles bajo la luz oscura

/cada noche que pasamos juntos son caricias eléctricas/

un pájaro que canta por toda la primavera,

presagia una más uno;

cientos que aparecen en el cielo,

sobrevuelan

oscureciendo este día

se hace de noche

tomo tus manos

y volamos juntos.

días

atardeceres infinitos

noches.

11 de junio –

Un camino,

Aparece un pájaro volando lento y la montaña turquesa atrás permanece.

Paramos. La vemos.

Las manos se toman.

Somos nosotros frente a una inmensidad vasta, luminosa. Subimos por el camino empinado a paso lento, acompañados del silencio del polvo que aparece tímido en el aire con nuestro andar. Remite a cuando vimos el mar ese día tan naranja o fucsia o verde: ya no lo sabremos. Éramos jóvenes, con el mar frío delante nuestro. Las manos se tomaron. No hubo más amor en el mundo que ese abrazo de pieles, de colores anocheciendo.

La montaña turquesa cantaba estrellas, estrellas por todo su alrededor. Esparcía sus cenizas por su aura, gigante, etérea; las manos, una sola. Decidimos movernos. Ya era tarde pero igual lográbamos ver un cielo de cometas //amarillas blancas//

Eran aquellas mismas nubes sobre el mar que nos vieron amar. Silencio. Miramos la montaña. Ambos recordamos aquella vez de cuando nos enamoramos fuerte. Pájaro volando lento.

Actitud desde el amor

Creo que llego a un punto en mi vida en que creo que el amor desde adentro hacia afuera es el más grande, el más fuerte que puedo (podemos) sentir, para estar bien nosotros con quienes somos y para poder compartirlo con nuestros seres queridos y no queridos, también. con extraños, con la comunidad a la que pertenecemos, o el núcleo del cual provenimos. creo en las raíces, pero también en las hojas que se desprenden y vuelan lejos y se mezclan con nuevos vientos.

Estoy pasando por un fuerte cambio de actitud, de no permitir más miedos que paralicen. TODO RADICA EN INTENTAR VENCER EL MIEDO. Saltar, meterte de lleno a lo que me hace sentir bien, sin dudar de mi intuición. Ahí radican todas las respuestas desde amor.

Me siento feliz, nadando en serotonina ❤

estrellas de arena bailan alrededor del fuego eterno

veo un mar de estrellas:

son escarcha esparcida por la oscuridad de esta noche eterna.

hundo mis pies sobre pequeños bloques de playa

donde la arena mece mis dedos sumergidos

y yo,

echada,

veo atrás, a lo lejos,

la fogata que reúne lo absoluto

con las fauces de un cielo negro abierto

y observo:

un grupo de amigos alrededor del fuego

-cantando, riendo, soñando despiertos-

y me inunda un calor distinto, hirviente;

la chispa y el humo se dispersan por mis ojos locos.

yo, con mi astrolabio, veo al mar

y la distancia entre nosotros y el brillo de sus minúsculos cuerpos

//ojos calmos que nos observan con amor a

90 kilómetros que nos separan del suelo//

me paro y creo ver que allá me esperan

junto a un fuego eterno

otras luces que bailan por sobre el tiempo,

los amigos de la vida,

las estrellas de arena.

mitad del 2020, u suuuckkkk pero me haces crecer!

porque siento que a pesar de toda la situación negativa que se vive alrededor del 2020, sí tengo mucha gratitud por, quizá, las cosas más simples, que son, ahora para mí, lo más importante de todo.

salud física/mental:

no ha habido día en que no haya agradecido estar sana, sentirme sana, que mis papás lo estén (siendo mi papá de población vulnerable, se le ha cuidado mucho al viejito) y se mantengan positivos. porque creo que todo cambió en el momento en que supe que podía decidir cómo sentirme, esto desde el año pasado pero puesto en práctica a 1000% recién este año. que soy autónoma y cambiante, y que tengo toda la capacidad de decidir dejar entrar pensamientos positivos aún así todo se esté yendo al carajo… al menos intentarlo, o saber que sí puedo creer en mí siempre.

y eso que decido es darme amor.

(he comenzado a sentir que la ansiedad se va. cuando pienso en el futuro y siento esa presión en el pecho respiro mucho hasta sentirme realmente en paz y logro cambiar casi por completo la percepción sobre algo. veo a la andrea de hace unos años atrás cuando tenía fuertes crisis y solo quiero abrazarla mucho y decirle que ya! que de verdad va a pasar, que es posible cambiar y decidir ser mejor para mí. la depresión se fue en el momento en que me di cuenta que era capaz de frenar con mayor frecuencia los momentos rumiantes, de parálisis, y empezar a sentir poder interior. dejé de tomar fluoxetina y empecé a sentir que no la necesitaba, que podía sin ella, pero con otros co-aliados que sirvieron en este proceso de crecimiento –> terapias cognitivo-conductuales, rutinas establecidas (organización AFFFF), ver arte, películas, leer poesía y perderme en las palabras (pero no tanto, sino me iba muuuuucho…), cagarme de risa con familia, amigos, amigos, buscarlos para hablar así sea un minuto, y más.)

aún sigo aprendiendo. aún caigo y me levanto. tengo días en que me siento más bajoneada, pero siento que domino la mente ahora. que la domo jaja. pero es, y sigue siendo un proceso. mientras tanto quiero seguir viviendo esta aventuraza que es la vida y seguir creyendo que es hermosa con todas sus complejidades, sus injusticias y verdades… y que puedo decidir seguir viéndola así.

estudios: como estudiante de clases a distancia, al principio se me complicó ir al ritmo de las clases, ordenar mi cabeza de tal forma que se acostumbrara a la nueva modalidad y llevarla a cabo. estudio comunicación para el desarrollo, una carrera que trata con personas, con la creación y gestión de políticas públicas en cuestión del desarrollo de algún sector/grupo/comunidad, y por ello es algo super loco hacer todo esto a distancia! pero saldrá algo bueno, estoy segura.

trabajo: mi idea era trabajar en esta cuarentena. aún como estudiante de comunicación para el desarrollo sigo aprendiendo a gestionar proyectos y redes (he trabajado como redactora digital y CM, otras vertientes como comunicadora que me resultan muy muy geniales y planeo seguir moviéndome en el rubro). igualmente, pronto quiero crear algún proyecto de arte y seguir escribiendo, porque eso me anima a ver que logro lo que me propongo tal cual lo pienso.

otrossss: estoy armando un cortometraje con una amiga! me encanta escribir el guion con ella, establecer la historia, formatos a usar… va creciendo y me hace feliz ❤ Así como leer todo esto y ver que, después de todo, he podido salir de esta muy bien.

Ahí vamossssss 🙂

crecer: constante caminata

antes.

después.

qué palabras tan fuertes, tan llenas de significado. regreso 10 años atrás y veo a la andrea en potencia, en evolución. en ese momento me veía como ahora mismo me veo: en el presente. ese presente se mantuvo siempre, pero el tiempo pasó, y yo evolucioné. es como si siempre hubiera estado el presente -porque lo ha estado- desarrollándose conmigo.

presente.

la andrea que hoy soy se enorgullece de la de antes, y quiere enorgullecerse de la de después. en esta dicotomía de ser, me encuentro en un desarrollo, en una etapa evolutiva donde creo vivir con fuerza, con muchas ganas de moverme, de crear, fotografiar, pintar, escribir (y encontrar chamba como redactora digital, o lanzarme como escritora en algún momento… pronto, pronto. con faith)

Tierra sobre el tiempo

A Titi

El polvo caía desde lo más alto de nuestros huracanes, de aquellos que hacíamos con el revoloteo de las piernas. Nos gustaba tener que ubicarnos en este torrente de tierra; sin mirarnos, solo ella, vos y yo, ¿recordás? Luego de unos segundos pasaba la niebla y podíamos seguir con nuestro vaivén. Aquí, en este espacio tan rectangular, éramos como salvajes con elegancia: a ella la tratábamos de igual forma pero siempre queriéndola, y queriéndola a nuestro lado.

Recién gateábamos y ya sabíamos lo que era meter un gol. Tuvo que pasar poco tiempo para rodar junto al balón, y así, hacerlo parte de nuestro andar con los años. Todos los chicos nos juntábamos después de la escuela: vos y yo éramos casi siempre los primeros en llegar a la canchita. Teníamos 7, 8 años, pero nos sentíamos mucho más grandes que cualquier otro curioso caminante. Qué importaba dejar las maletitas en la esquina todas empolvadas: siempre pesaban menos al final del juego. A la hora más naranja de la tarde nos íbamos disparados a casa y la pelota la turnábamos, y como éramos siete pibes, siempre nos reconfortaba una vez a la semana que la pelota sea lo último que miráramos antes de dormir.

Siempre vos y yo caminando por el trecho descolorido a la misma ruta: yo a mi casa y vos a la del costado. Nuestras viejas también eran como nosotros, ¿no? ¡Cómo quería mi vieja a la tuya! Supongo que no se trata mucho de destino ni caminos en la vida: ellas ya eran amigas desde antes de conocerse. Igual que nosotros. Jugabas a la pelota y ambos la queríamos. Así nos conocimos bajo el sol y no hubo vuelta atrás. Y bueno, pasamos mucho tiempo fuera de casa… Siempre la tuviste más difícil que yo. ¿Cómo no nos dimos cuenta de que no todo se trataba solo de meter goles, que la vida más jodida estaba allá, fuera de la canchita? Nunca conocimos a tu papá, pero no importaba mucho en ese entonces. Mi viejo llegaba tarde a casa con las figuritas de los equipos nacionales, ¿recordás? Así lo quería, de ahí no recuerdo mucho. Ahora todo ha cambiado tanto, tanto che…

Éramos como hermanos, ¿sabés? Así lo sentí siempre, incluso después de irme. Nunca quise tocar el tema, creo que para no jodernos más la tristeza. Solo creo que llegó el día como una despedida habitual, pero ya sabíamos que la pelota iba a dejar de volar. La libertad, che, no es tan fácil como parece. Irme de la casa fue tan bueno como tan difícil, y aún así fui creciendo. Pensaba en ustedes, en los chicos que fuimos, en los pibes que corrían en la canchita después de nosotros, en las viejas, en mi vieja… y luego, con tanto en la cabeza, dejé de pensar en ustedes. Me cansaba pensar en ver las mismas caras, en los mismos huracanes que creábamos y ver que allá en la ciudad todo era distinto. Las calles, la gente, todo, ¿me entendés? Siempre me dio la impresión de un hormiguero. Y me quedé, con mujer e hija, a envejecer poco a poco. Ellas nunca vinieron aquí, y creo que tampoco insistí a que lo hicieran. Como mi vieja se fue mucho antes de conocer a Antonia, lo creí innecesario. Ahora mirame, bajo la puerta de los Lugones. Su casa no ha cambiado tanto, pero aún no voy ni a la tuya ni a la mía. En un rato llamo a mi primo para que me reciba.

Veo la canchita ya sin las rayas blancas: el cemento la protege de las caídas y huracanes. El olor no es igual y en los alrededores hay más color. Algunos del barrio me han reconocido, sonreído y seguido de largo. Otros se quedan mirándome; los demás, siguen con su andar. Pero vos, loco… vos no estás más. No está más el pibe que me seguía, con quien jugaba y parecía morir por patear las frustraciones. La semana pasada fue que me llamó mi primo. Dice que fue repentino, espero que sin dolor. A mí me cayó el peso de la memoria y el olvido encima, y tuve que venir a recordarte. Llevo muy en el fondo las vivencias de chico y en todas estás vos. ¿Por qué duele tanto la niñez, el crecimiento que llevamos en el alma? Todo aquí está paralizado, las calles siguen siendo casi iguales, y seguro que a vos también te vería igual. Sé que estás bien, tus pasos aún no se borran de la tierra. Solo espero que te hayas llevado la pelota, que la tengas a tu lado, la patees al arco, vuelva a ti y sea tuya, solo tuya. Que cierres los ojos lentamente y que, por siempre, sea lo último que mires antes de dormir.

+++ Este cuento es para Titi, el mejor amigo de infancia de mi papá en la Patagonia (Trelew, Chubut, de donde él es). Cuando murió, hace ya unos tres años, escribí este cuento en honor a su amistad, que conocí a través de las palabras de mi viejito. Uno de los escritos que más atesoro +++