estrellas de arena bailan alrededor del fuego eterno

veo un mar de estrellas:

son escarcha esparcida por la oscuridad de esta noche eterna.

hundo mis pies sobre pequeños bloques de playa

donde la arena mece mis dedos sumergidos

y yo,

echada,

veo atrás, a lo lejos,

la fogata que reúne lo absoluto

con las fauces de un cielo negro abierto

y observo:

un grupo de amigos alrededor del fuego

-cantando, riendo, soñando despiertos-

y me inunda un calor distinto, hirviente;

la chispa y el humo se dispersan por mis ojos locos.

yo, con mi astrolabio, veo al mar

y la distancia entre nosotros y el brillo de sus minúsculos cuerpos

//ojos calmos que nos observan con amor a

90 kilómetros que nos separan del suelo//

me paro y creo ver que allá me esperan

junto a un fuego eterno

otras luces que bailan por sobre el tiempo,

los amigos de la vida,

las estrellas de arena.

mitad del 2020, u suuuckkkk pero me haces crecer!

porque siento que a pesar de toda la situación negativa que se vive alrededor del 2020, sí tengo mucha gratitud por, quizá, las cosas más simples, que son, ahora para mí, lo más importante de todo.

salud física/mental:

no ha habido día en que no haya agradecido estar sana, sentirme sana, que mis papás lo estén (siendo mi papá de población vulnerable, se le ha cuidado mucho al viejito) y se mantengan positivos. porque creo que todo cambió en el momento en que supe que podía decidir cómo sentirme, esto desde el año pasado pero puesto en práctica a 1000% recién este año. que soy autónoma y cambiante, y que tengo toda la capacidad de decidir dejar entrar pensamientos positivos aún así todo se esté yendo al carajo… al menos intentarlo, o saber que sí puedo creer en mí siempre.

y eso que decido es darme amor.

(he comenzado a sentir que la ansiedad se va. cuando pienso en el futuro y siento esa presión en el pecho respiro mucho hasta sentirme realmente en paz y logro cambiar casi por completo la percepción sobre algo. veo a la andrea de hace unos años atrás cuando tenía fuertes crisis y solo quiero abrazarla mucho y decirle que ya! que de verdad va a pasar, que es posible cambiar y decidir ser mejor para mí. la depresión se fue en el momento en que me di cuenta que era capaz de frenar con mayor frecuencia los momentos rumiantes, de parálisis, y empezar a sentir poder interior. dejé de tomar fluoxetina y empecé a sentir que no la necesitaba, que podía sin ella, pero con otros co-aliados que sirvieron en este proceso de crecimiento –> terapias cognitivo-conductuales, rutinas establecidas (organización AFFFF), ver arte, películas, leer poesía y perderme en las palabras (pero no tanto, sino me iba muuuuucho…), cagarme de risa con familia, amigos, amigos, buscarlos para hablar así sea un minuto, y más.)

aún sigo aprendiendo. aún caigo y me levanto. tengo días en que me siento más bajoneada, pero siento que domino la mente ahora. que la domo jaja. pero es, y sigue siendo un proceso. mientras tanto quiero seguir viviendo esta aventuraza que es la vida y seguir creyendo que es hermosa con todas sus complejidades, sus injusticias y verdades… y que puedo decidir seguir viéndola así.

estudios: como estudiante de clases a distancia, al principio se me complicó ir al ritmo de las clases, ordenar mi cabeza de tal forma que se acostumbrara a la nueva modalidad y llevarla a cabo. estudio comunicación para el desarrollo, una carrera que trata con personas, con la creación y gestión de políticas públicas en cuestión del desarrollo de algún sector/grupo/comunidad, y por ello es algo super loco hacer todo esto a distancia! pero saldrá algo bueno, estoy segura.

trabajo: mi idea era trabajar en esta cuarentena. aún como estudiante de comunicación para el desarrollo sigo aprendiendo a gestionar proyectos y redes (he trabajado como redactora digital y CM, otras vertientes como comunicadora que me resultan muy muy geniales y planeo seguir moviéndome en el rubro). igualmente, pronto quiero crear algún proyecto de arte y seguir escribiendo, porque eso me anima a ver que logro lo que me propongo tal cual lo pienso.

otrossss: estoy armando un cortometraje con una amiga! me encanta escribir el guion con ella, establecer la historia, formatos a usar… va creciendo y me hace feliz ❤ Así como leer todo esto y ver que, después de todo, he podido salir de esta muy bien.

Ahí vamossssss 🙂

crecer: constante caminata

antes.

después.

qué palabras tan fuertes, tan llenas de significado. regreso 10 años atrás y veo a la andrea en potencia, en evolución. en ese momento me veía como ahora mismo me veo: en el presente. ese presente se mantuvo siempre, pero el tiempo pasó, y yo evolucioné. es como si siempre hubiera estado el presente -porque lo ha estado- desarrollándose conmigo.

presente.

la andrea que hoy soy se enorgullece de la de antes, y quiere enorgullecerse de la de después. en esta dicotomía de ser, me encuentro en un desarrollo, en una etapa evolutiva donde creo vivir con fuerza, con muchas ganas de moverme, de crear, fotografiar, pintar, escribir (y encontrar chamba como redactora digital, o lanzarme como escritora en algún momento… pronto, pronto. con faith)

Tierra sobre el tiempo

A Titi

El polvo caía desde lo más alto de nuestros huracanes, de aquellos que hacíamos con el revoloteo de las piernas. Nos gustaba tener que ubicarnos en este torrente de tierra; sin mirarnos, solo ella, vos y yo, ¿recordás? Luego de unos segundos pasaba la niebla y podíamos seguir con nuestro vaivén. Aquí, en este espacio tan rectangular, éramos como salvajes con elegancia: a ella la tratábamos de igual forma pero siempre queriéndola, y queriéndola a nuestro lado.

Recién gateábamos y ya sabíamos lo que era meter un gol. Tuvo que pasar poco tiempo para rodar junto al balón, y así, hacerlo parte de nuestro andar con los años. Todos los chicos nos juntábamos después de la escuela: vos y yo éramos casi siempre los primeros en llegar a la canchita. Teníamos 7, 8 años, pero nos sentíamos mucho más grandes que cualquier otro curioso caminante. Qué importaba dejar las maletitas en la esquina todas empolvadas: siempre pesaban menos al final del juego. A la hora más naranja de la tarde nos íbamos disparados a casa y la pelota la turnábamos, y como éramos siete pibes, siempre nos reconfortaba una vez a la semana que la pelota sea lo último que miráramos antes de dormir.

Siempre vos y yo caminando por el trecho descolorido a la misma ruta: yo a mi casa y vos a la del costado. Nuestras viejas también eran como nosotros, ¿no? ¡Cómo quería mi vieja a la tuya! Supongo que no se trata mucho de destino ni caminos en la vida: ellas ya eran amigas desde antes de conocerse. Igual que nosotros. Jugabas a la pelota y ambos la queríamos. Así nos conocimos bajo el sol y no hubo vuelta atrás. Y bueno, pasamos mucho tiempo fuera de casa… Siempre la tuviste más difícil que yo. ¿Cómo no nos dimos cuenta de que no todo se trataba solo de meter goles, que la vida más jodida estaba allá, fuera de la canchita? Nunca conocimos a tu papá, pero no importaba mucho en ese entonces. Mi viejo llegaba tarde a casa con las figuritas de los equipos nacionales, ¿recordás? Así lo quería, de ahí no recuerdo mucho. Ahora todo ha cambiado tanto, tanto che…

Éramos como hermanos, ¿sabés? Así lo sentí siempre, incluso después de irme. Nunca quise tocar el tema, creo que para no jodernos más la tristeza. Solo creo que llegó el día como una despedida habitual, pero ya sabíamos que la pelota iba a dejar de volar. La libertad, che, no es tan fácil como parece. Irme de la casa fue tan bueno como tan difícil, y aún así fui creciendo. Pensaba en ustedes, en los chicos que fuimos, en los pibes que corrían en la canchita después de nosotros, en las viejas, en mi vieja… y luego, con tanto en la cabeza, dejé de pensar en ustedes. Me cansaba pensar en ver las mismas caras, en los mismos huracanes que creábamos y ver que allá en la ciudad todo era distinto. Las calles, la gente, todo, ¿me entendés? Siempre me dio la impresión de un hormiguero. Y me quedé, con mujer e hija, a envejecer poco a poco. Ellas nunca vinieron aquí, y creo que tampoco insistí a que lo hicieran. Como mi vieja se fue mucho antes de conocer a Antonia, lo creí innecesario. Ahora mirame, bajo la puerta de los Lugones. Su casa no ha cambiado tanto, pero aún no voy ni a la tuya ni a la mía. En un rato llamo a mi primo para que me reciba.

Veo la canchita ya sin las rayas blancas: el cemento la protege de las caídas y huracanes. El olor no es igual y en los alrededores hay más color. Algunos del barrio me han reconocido, sonreído y seguido de largo. Otros se quedan mirándome; los demás, siguen con su andar. Pero vos, loco… vos no estás más. No está más el pibe que me seguía, con quien jugaba y parecía morir por patear las frustraciones. La semana pasada fue que me llamó mi primo. Dice que fue repentino, espero que sin dolor. A mí me cayó el peso de la memoria y el olvido encima, y tuve que venir a recordarte. Llevo muy en el fondo las vivencias de chico y en todas estás vos. ¿Por qué duele tanto la niñez, el crecimiento que llevamos en el alma? Todo aquí está paralizado, las calles siguen siendo casi iguales, y seguro que a vos también te vería igual. Sé que estás bien, tus pasos aún no se borran de la tierra. Solo espero que te hayas llevado la pelota, que la tengas a tu lado, la patees al arco, vuelva a ti y sea tuya, solo tuya. Que cierres los ojos lentamente y que, por siempre, sea lo último que mires antes de dormir.

+++ Este cuento es para Titi, el mejor amigo de infancia de mi papá en la Patagonia (Trelew, Chubut, de donde él es). Cuando murió, hace ya unos tres años, escribí este cuento en honor a su amistad, que conocí a través de las palabras de mi viejito. Uno de los escritos que más atesoro +++

charing cross bridge – monet

Monet me enseña que las horas del día pueden afectarlo todo.
-siento que hay colores que no volveré a sentir jamás- y eso es un instante hermoso, etéreo.

(Charing Cross Bridge I)

Monet me regresa a eso. los colores -el mar, verde, blanco, cálido, húmedo-; son labios dreamy que se mecen sobre la espuma del Támesis.

(Charing Cross Bridge II)

el brillo solar sobre el agua es imperceptible y posiblemente uno de los espectáculos que más disfruto ver. cuando el mar de Lima regala ese brillo todo se detiene. sucede, a veces, en Lima, y yo le amo más que nunca.

Charing Cross Bridge (III)

esa escarcha en la superficie que se mece, que crea más y más luz. la cremosidad de un mar, un río. luces sobre el agua como nunca antes las noté.

ptolomeo enamorado

te observo:

llevas un mapa extenso sobre la piel

que aparece en tu cuerpo a fuerza del aire.

corrosión,

permites una transformación de tus metales con el tiempo

en tu superficie,

y la luz de un sol atravesado sobre tu rostro

un cuerpo iridiscente

de rutas salvajes y unos cuantos océanos

con peces salpicados que revolotean

por tus senos.

te observo y creo ver

que tu orilla se ahoga con la luna,

que todo lo mueves cuando bailas

todo lo llueves, todo lo agitas

inundalotodo,

tierra salvaje,

hermosa,

libre.

sistema geocéntrico de Ptolomeo

guantes rosado pastel

Ayer vi Chungking Express… hermosísima, alucinante.

Todo.

Siento que se relaciona un poco a lo que escribí antes sobre las soledades acompañadas, estar sin estar realmente. Un maestro Wong Kar Wai, maestrazo Christopher Doyle en la dirección de fotografía, el uso de colores tan sugerentes, tan precisos, todo, las tomas, las distintas músicas… no lo sé, una magia integral.

Y los personajes… pfff simplemente alucinante guion, captura de momentos trascendentales, humanos…