luna en Lima

Oh pequeña morena de delgada cintura…

Oh Perú de metal y de melancolía…

Oh España, oh luna muerta sobre la piedra fría…

(“A Carmela, la peruana”, Federico García Lorca)

La luna visible en Lima es inusual. Es el progreso hacia lo que será: luna llena, gigante, inexorable luz eventualmente. Ver la luna en Lima es una acción quejumbrosa porque es observar, es fatiga, es el optimismo de una noche que no se desperdicia. Pero, ante todo, es creer que aún vale la pena mirar arriba, como si fuese realmente hacia el cielo.

Y es que Lima es así. Una torrente de fatiga y de esperanza al alzar la cabeza por las noches. El intento de alcanzar con esbozo un pedazo de luz en nuestra oscuridad. Lima invadida de color, de neón, de plasma en su superficie.

Algo sucede cuando vemos la luna en Lima.

No es solo cuestión de explicarlo, porque se puede intentar explicar con palabras. Es un suceso poético, es saber que aquí también podemos verla, que aquí podemos apreciar de una belleza que no se puede comprender muy bien por qué cala tanto en uno, en una, a lo lejos. Quiebra a quien quiera quebrarse. O quien pueda.

Pero ese sentir va más allá de las palabras. Es algo que pasa en Lima cuando tenemos una luna que sabemos que existe y estará, vigilante, ausente, lejana, bella. 

Es algo que va más allá de la observación. Es una tristeza pequeña -o eso es algo que percibo en mi cuerpo- y, por qué no, una emoción primaria: algo que me atraviesa por unos instantes. Atraviesa lo rutinario, lo inerte, lo c o n s t a n t e m e n t e usual, lo limeño. 

Porque siempre está pero no la vemos, o quizá no la sabemos ver. Porque nuestro brillo, nuestro oscuro gris, nuestra honda capa de metal y melancolía (gran documental de Heddy Honigmann) y nuestro andar disperso la opacan tanto que se nos va de los ojos, se escurre con el tiempo. 

Pero,
cuando la vemos,
es ahí que aparece la sensación de amar ese preciso instante, de amar la vida,
la existencia inexplicable,
la vida como un constante detenerse, observar y seguir,
y que,
de pronto,
como una brisa que se nos ingresa por la piel,
ebullece
en cuestión
de segundos.

Y explota, explota todo
Arrasa con nosotros
Nos invade

A veces
se nos presenta como esa pequeña ilusión nocturna antes de dormir.
Otras
como lo último que ven los ojos más hermosos del mundo.
Afortunados aquellos quienes la tienen aún al despertar.

perseidas

moriré un día sobre las nubes
en una tierra que no es mía
y lo será
cuando sienta desaparecerme ebria entre las nieblas de un amanecer

o de noche, tal vez
cuando todo silencie al día rebelde
al que sale sin dormir
sin parar de sí
así, con prisa,
con la luz de la mano
para llevarme con ella hacia lo más profundo del tiempo.
será que las perseidas
pasarán de pronto como volaban las gaviotas
esa vez en el cielo divinamente negro, azulado
como flechas dolorosas,
hermosas ellas,
hacia la lejana isla
de San Lorenzo.

Travessia

Suena Cais de Clube Da Esquina. La voz de Milton Nascimento reina por sobre la emoción silenciosa. Tú manejas; yo, ventana húmeda. Una carretera improvisada nos surca el camino. Ford del ’94 rojo: un guerrero nos guía entrando la noche frente a este paisaje seco y enorme, vasto, infinito. Nos espera el sur. Persiste el silencio debajo de la música que suena como irrumpiendo: es otra música bella, también. Sé que estás creando un momento de este, con estas músicas, con el paisaje, con ese azul que empieza a aparecer a nuestro alrededor.

El paisaje que nos lleva a la Patagonia es así: estrafalario, mar de estrellas, ráfagas de luces de carros de gentes de montañas de ojos.

Ya viajaremos pronto, mi amor, ya pronto. Mientras tanto, sé que te mostraré este álbum que ando escuchando.

sentir de nuevo la magia de vivir fuerte

El viernes hice dos amigxs sin buscarlo. Creo que el universo hace algo mágico para hacer que las personas se conozcan, finalmente, en la vida. Es lo que necesita encontrar el otro, la otra. Esta vez pude creer en la magia de los instantes que generan sonrisas, de los momentos auténticos, de la amistad, de las músicas volando por las cabezas y el silencio que reposan entre las cosas alrededor, todo el alrededor mirando. El amor genuino entre las personas con las que vibras en el presente. Los honguitos cuidando a lo lejos. Todxs viviendo fuerte, bailando, cantando, viendo basket, conversando, comiendo, tomando vino… gracias gracias gracias por tanto, vida ❤

una+uno

vuelco el corazón, de pronto:

los ojos como nubes corren lento en el aire

/fotogramas de colores poéticos/

por todo nuestro alrededor.

memorias que se guardan en el alma

abro los ojos y veo un paisaje que quiero archivar:

son tus pupilas enormes cargadas de olas

.abrazo la incertidumbre. no tengo miedos contigo.

son tus pupilas enormes de atardeceres iridiscentes

.montañas etéreas. juegan con nosotros.

se extiende un horizonte de frutos salpicados

en tus manos abundantes

tan grandes

las amo

y ya no puedo sentir ese amor adentro,

solamente.

veo atrás, los escritos, las magias, y ahí es donde se asoma el principio de un caos absoluto

el más hermoso

/incipiente, qué locura es recordarlo tan lejano ahora/

ahí está, como un cristal que todo lo ve al revés

rodando con cargas de vibraciones altas sobre las pieles bajo la luz oscura

/cada noche que pasamos juntos son caricias eléctricas/

un pájaro que canta por toda la primavera,

presagia una más uno;

cientos que aparecen en el cielo,

sobrevuelan

oscureciendo este día

se hace de noche

tomo tus manos

y volamos juntos.

días

atardeceres infinitos

noches.

11 de junio –

Un camino,

Aparece un pájaro volando lento y la montaña turquesa atrás permanece.

Paramos. La vemos.

Las manos se toman.

Somos nosotros frente a una inmensidad vasta, luminosa. Subimos por el camino empinado a paso lento, acompañados del silencio del polvo que aparece tímido en el aire con nuestro andar. Remite a cuando vimos el mar ese día tan naranja o fucsia o verde: ya no lo sabremos. Éramos jóvenes, con el mar frío delante nuestro. Las manos se tomaron. No hubo más amor en el mundo que ese abrazo de pieles, de colores anocheciendo.

La montaña turquesa cantaba estrellas, estrellas por todo su alrededor. Esparcía sus cenizas por su aura, gigante, etérea; las manos, una sola. Decidimos movernos. Ya era tarde pero igual lográbamos ver un cielo de cometas //amarillas blancas//

Eran aquellas mismas nubes sobre el mar que nos vieron amar. Silencio. Miramos la montaña. Ambos recordamos aquella vez de cuando nos enamoramos fuerte. Pájaro volando lento.

Actitud desde el amor

Creo que llego a un punto en mi vida en que creo que el amor desde adentro hacia afuera es el más grande, el más fuerte que puedo (podemos) sentir, para estar bien nosotros con quienes somos y para poder compartirlo con nuestros seres queridos y no queridos, también. con extraños, con la comunidad a la que pertenecemos, o el núcleo del cual provenimos. creo en las raíces, pero también en las hojas que se desprenden y vuelan lejos y se mezclan con nuevos vientos.

Estoy pasando por un fuerte cambio de actitud, de no permitir más miedos que paralicen. TODO RADICA EN INTENTAR VENCER EL MIEDO. Saltar, meterte de lleno a lo que me hace sentir bien, sin dudar de mi intuición. Ahí radican todas las respuestas desde amor.

Me siento feliz, nadando en serotonina ❤

estrellas de arena bailan alrededor del fuego eterno

veo un mar de estrellas:

son escarcha esparcida por la oscuridad de esta noche eterna.

hundo mis pies sobre pequeños bloques de playa

donde la arena mece mis dedos sumergidos

y yo,

echada,

veo atrás, a lo lejos,

la fogata que reúne lo absoluto

con las fauces de un cielo negro abierto

y observo:

un grupo de amigos alrededor del fuego

-cantando, riendo, soñando despiertos-

y me inunda un calor distinto, hirviente;

la chispa y el humo se dispersan por mis ojos locos.

yo, con mi astrolabio, veo al mar

y la distancia entre nosotros y el brillo de sus minúsculos cuerpos

//ojos calmos que nos observan con amor a

90 kilómetros que nos separan del suelo//

me paro y creo ver que allá me esperan

junto a un fuego eterno

otras luces que bailan por sobre el tiempo,

los amigos de la vida,

las estrellas de arena.

mitad del 2020, u suuuckkkk pero me haces crecer!

porque siento que a pesar de toda la situación negativa que se vive alrededor del 2020, sí tengo mucha gratitud por, quizá, las cosas más simples, que son, ahora para mí, lo más importante de todo.

salud física/mental:

no ha habido día en que no haya agradecido estar sana, sentirme sana, que mis papás lo estén (siendo mi papá de población vulnerable, se le ha cuidado mucho al viejito) y se mantengan positivos. porque creo que todo cambió en el momento en que supe que podía decidir cómo sentirme, esto desde el año pasado pero puesto en práctica a 1000% recién este año. que soy autónoma y cambiante, y que tengo toda la capacidad de decidir dejar entrar pensamientos positivos aún así todo se esté yendo al carajo… al menos intentarlo, o saber que sí puedo creer en mí siempre.

y eso que decido es darme amor.

(he comenzado a sentir que la ansiedad se va. cuando pienso en el futuro y siento esa presión en el pecho respiro mucho hasta sentirme realmente en paz y logro cambiar casi por completo la percepción sobre algo. veo a la andrea de hace unos años atrás cuando tenía fuertes crisis y solo quiero abrazarla mucho y decirle que ya! que de verdad va a pasar, que es posible cambiar y decidir ser mejor para mí. la depresión se fue en el momento en que me di cuenta que era capaz de frenar con mayor frecuencia los momentos rumiantes, de parálisis, y empezar a sentir poder interior. dejé de tomar fluoxetina y empecé a sentir que no la necesitaba, que podía sin ella, pero con otros co-aliados que sirvieron en este proceso de crecimiento –> terapias cognitivo-conductuales, rutinas establecidas (organización AFFFF), ver arte, películas, leer poesía y perderme en las palabras (pero no tanto, sino me iba muuuuucho…), cagarme de risa con familia, amigos, amigos, buscarlos para hablar así sea un minuto, y más.)

aún sigo aprendiendo. aún caigo y me levanto. tengo días en que me siento más bajoneada, pero siento que domino la mente ahora. que la domo jaja. pero es, y sigue siendo un proceso. mientras tanto quiero seguir viviendo esta aventuraza que es la vida y seguir creyendo que es hermosa con todas sus complejidades, sus injusticias y verdades… y que puedo decidir seguir viéndola así.

estudios: como estudiante de clases a distancia, al principio se me complicó ir al ritmo de las clases, ordenar mi cabeza de tal forma que se acostumbrara a la nueva modalidad y llevarla a cabo. estudio comunicación para el desarrollo, una carrera que trata con personas, con la creación y gestión de políticas públicas en cuestión del desarrollo de algún sector/grupo/comunidad, y por ello es algo super loco hacer todo esto a distancia! pero saldrá algo bueno, estoy segura.

trabajo: mi idea era trabajar en esta cuarentena. aún como estudiante de comunicación para el desarrollo sigo aprendiendo a gestionar proyectos y redes (he trabajado como redactora digital y CM, otras vertientes como comunicadora que me resultan muy muy geniales y planeo seguir moviéndome en el rubro). igualmente, pronto quiero crear algún proyecto de arte y seguir escribiendo, porque eso me anima a ver que logro lo que me propongo tal cual lo pienso.

otrossss: estoy armando un cortometraje con una amiga! me encanta escribir el guion con ella, establecer la historia, formatos a usar… va creciendo y me hace feliz ❤ Así como leer todo esto y ver que, después de todo, he podido salir de esta muy bien.

Ahí vamossssss 🙂